El impacto de Airbnb en Brasil

Frequently Asked Questions

Diversos estudios demuestran que los alquileres de corta duración, como los que se ofrecen a través de Airbnb, tienen un impacto muy limitado, o nulo, en la disponibilidad de alojamiento de una zona determinada o en la capacidad de los residentes para permitirse vivir en su ciudad. Casi la mitad de los anfitriones de todo el mundo afirman que los ingresos que obtienen con los alquileres de corta duración los ayudan a afrontar el coste de las viviendas donde residen. Tres de cada cuatro anfitriones solo alquilan a través de un anuncio, normalmente durante unos días al mes. Por ejemplo, según datos internos de Airbnb, en las 50 ciudades más importantes para la plataforma de todo el mundo, los anuncios de alojamientos enteros que se reservaron durante más de 90 noches en 2023 representaron solo el 0,5 % del parque inmobiliario disponible.

Los expertos y los economistas señalan que los principales factores que impulsan el aumento de los alquileres y de los precios de la vivienda son, en realidad, estructurales, y engloban cuestiones como la escasa oferta inmobiliaria, las restricciones urbanísticas y aspectos económicos como los tipos de interés y la inflación.

Airbnb forma parte de la solución para absorber el crecimiento del turismo en las ciudades y para repartirlo en zonas más amplias, ya que permite a los viajeros descubrir nuevos destinos fuera de los centros urbanos y encontrar un alojamiento a través de la plataforma en ellos. Esto se traduce en que los beneficios de los viajes se compartan con más ubicaciones y comunidades.

Según los datos internos de los que dispone Airbnb, la mayoría de las estancias reservadas a través de la plataforma de todo el mundo tienen lugar fuera de las ciudades más grandes. Además, los estudios demuestran que más de la mitad de los viajeros en Airbnb (el 51 %) afirma que no habría visitado el lugar en el que se alojó si el anuncio que reservó en la plataforma no hubiera estado disponible.

En Brasil, los alquileres de corta duración se rigen principalmente por la Ley de Arrendamientos (Lei do Inquilinato, Ley n.º 8.245/1991), sin perjuicio de otra legislación que se aplique a aspectos concretos de la actividad, como la fiscalidad, la protección de datos personales, los derechos de los consumidores, la propiedad horizontal y la seguridad, entre otros.

Ahora mismo, aproximadamente el 80 % de los 200 destinos principales de Airbnb en todo el mundo ya cuentan con algún tipo de normativa relativa a los alquileres de corta duración. Airbnb colabora con más de 1.000 administraciones para encontrar un equilibrio entre los beneficios que aportan los alquileres de corta duración y las necesidades de las comunidades.

Varios estudios han demostrado que las normativas estrictas sobre esta actividad no funcionan. Un informe de Charles River Associates encargado por Airbnb estima que, solo en Nueva York, las restricciones a los alquileres de corta duración supusieron una pérdida de 197 millones de dólares en ingresos para los anfitriones, de 638 millones de dólares en ingresos para las empresas y de 82 millones de dólares en impuestos, e hicieron que los viajeros pasasen 2,6 millones de noches menos en la ciudad. Se identificaron patrones similares en Boston, Nueva Orleans y Filadelfia. El informe concluye que «cuando las administraciones estatales y locales aprueban leyes estrictas sobre los alquileres de corta duración que suprimen la competencia, socavan los intereses económicos de la ciudad e imponen costes considerables y de gran alcance a los residentes de sus comunidades». 

El trabajo de Airbnb en este ámbito no ha hecho más que empezar. La plataforma seguirá colaborando con administraciones de todo el mundo para que se amplíe el impacto positivo de los alquileres de corta duración, y que este sirva para ayudar a las familias y fortalecer las comunidades.

Sí. Los anfitriones que ofrecen propiedades para alquileres de corta duración están sujetos al pago del impuesto sobre la renta por esos ingresos, de acuerdo con las normas que se aplican a cada caso. La tributación puede variar en función del perfil y la condición del anfitrión (si es una persona física o jurídica). La plataforma, por su parte, abona los impuestos que debe pagar por los servicios que presta, incluido el ISS (impuesto municipal sobre los servicios), cuando corresponde.

Airbnb genera ingresos fiscales adicionales que benefician a las comunidades. La plataforma colabora con las administraciones y autoridades de todo el mundo para ayudar a los anfitriones a comprender y cumplir sus obligaciones. En Brasil, Airbnb creó el Centro de Recursos Fiscales (Centro de Recursos Fiscais). De hecho, nuestra plataforma ha recaudado y liquidado más de 17.300 millones de dólares en impuestos turísticos en todo el mundo en nombre de los anfitriones.

Un estudio de la Fundação Getulio Vargas (FGV), basado en datos de 2024, muestra que los alquileres de corta duración generaron una actividad económica de 99.800 millones de reales en Brasil, lo que supuso un aumento de 55.800 millones de reales en el PIB, contribuyó a mantener 627.600 puestos de trabajo y aportó 8.000 millones de reales en impuestos directos1. El gasto de los viajeros repercute más allá del alojamiento y llega a los restaurantes, el transporte, el comercio minorista y los servicios: según la FGV, por cada 10 reales que se gastan en alojamiento, se generan otros 52 reales en sectores distintos, lo que se traduce en 28.300 millones de reales de ingresos para los trabajadores y las pequeñas empresas.

Este impacto también contribuye a descentralizar el turismo y llega a todas las regiones del país: 54.900 millones de reales en la Sudeste, 22.100 millones en la Sur, 16.900 millones en la Nordeste, 4.700 millones en la Centro-Oeste y 1.200 millones en la Norte.

1 FGV, «Impactos e benefícios econômicos do Airbnb no Brasil» (Impactos y beneficios económicos de Airbnb en Brasil), 2025. El estudio utiliza la metodología input-output y tiene en cuenta los impactos directos (el gasto de los viajeros y los anfitriones) y los indirectos (las compras generadas a lo largo de la cadena de suministro).

Airbnb nació en 2007, cuando dos de sus fundadores recibieron a tres viajeros en su apartamento de San Francisco. Actualmente, la plataforma cuenta con 5,5 millones de anfitriones que han compartido sus alojamientos con más de 2.500 millones de personas en casi todos los países del mundo. Todos los días, los anfitriones ofrecen estancias y experiencias únicas que permiten a los viajeros conocer otras comunidades de una manera más auténtica.

Esto solo es posible porque Airbnb se diseñó para generar confianza y fomentar estancias seguras. Tanto si eres anfitrión como si eres viajero o vecino de un alojamiento que se anuncia en la plataforma, Airbnb tiene el compromiso de crear herramientas y políticas efectivas, junto con medidas estrictas que garanticen su aplicación y cumplimiento, para fomentar la seguridad de la comunidad, los viajes responsables y un trato respetuoso a los residentes locales. Este compromiso incluye la prohibición de celebrar fiestas no autorizadas y de instalar cámaras en el interior de los alojamientos, la exigencia de que los pagos se realicen de forma segura y de que se comprueben los antecedentes penales, y el desarrollo de herramientas para ayudar a bloquear las reservas de alto riesgo.

Además, Airbnb.org facilita que los vecinos se ayuden mutuamente cuando se producen crisis y catástrofes medioambientales.

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